La Enfermedad de Newcastle

La Enfermedad de Newcastle (ENC) o también conocida como “pseudopeste aviar”, es una de las enfermedades virales más problemáticas que afecta a las aves de corral y deportivas en todo el mundo. Causada por el virus de la familia Paramyxoviridae, esta enfermedad tiene un impacto significativo en la industria avícola, especialmente en países donde la producción de aves de corral es una fuente crucial de alimento y economía.

La ENC se presenta en todo el mundo y afecta tanto a aves domésticas como a especies silvestres. El virus se clasifica en varias cepas según su patogenicidad:

velogénicas (altamente virulentas), mesogénicas (moderadamente virulentas) y lentogénicas (poco virulentas). Las cepas velogénicas son las más peligrosas, ya que pueden causar una mortalidad cercana al 100% en aves no vacunadas.

La ENC se transmite principalmente a través de aerosoles, contacto directo con aves infectadas o superficies contaminadas, y a través de vectores mecánicos como personas, equipos y vehículos.

Los signos clínicos de la ENC varían dependiendo de la virulencia de la cepa del virus y de la especie de ave afectada. Las cepas velogénicas generalmente producen signos respiratorios severos, tales como dificultad para respirar, secreción nasal y tos. También se observan signos neurológicos como temblores, parálisis y tortícolis (giro de la cabeza hacia un lado).

Gallo con enfermedad de Newcastle, cuello torcido
Órgano de ave infectado con Newcastle

En aves infectadas con cepas mesogénicas, los síntomas pueden incluir disminución en la producción de huevos, huevos de cáscara blanda o deformados, y síntomas respiratorios menos severos. Las aves infectadas con cepas lentogénicas pueden mostrar pocos o ningún síntoma, pero aun así pueden actuar como portadoras del virus.

El diagnóstico de la ENC se basa en la identificación de los signos clínicos, pero se requiere confirmación de laboratorio para un diagnóstico definitivo. Las pruebas diagnósticas incluyen el aislamiento del virus en cultivos celulares, la prueba de inhibición de la hemaglutinación (HI) y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Estas pruebas son esenciales para diferenciar la ENC de otras enfermedades respiratorias aviares, como la influenza aviar, que puede presentar síntomas similares.

No existe un tratamiento específico para la ENC, y las medidas se centran en la prevención y el control de la propagación del virus. El manejo de brotes incluye la cuarentena de las granjas afectadas, el sacrificio de aves infectadas y la desinfección exhaustiva de las instalaciones.

La vacunación es la herramienta principal para prevenir la ENC. Las vacunas vivas atenuadas y las vacunas inactivadas están disponibles y se administran en diferentes momentos del ciclo de vida de las aves, dependiendo del nivel de riesgo y la virulencia de las cepas presentes en la región.

La prevención de la ENC requiere una combinación de prácticas de bioseguridad y vacunación. Las granjas avícolas deben implementar estrictas medidas de bioseguridad, como limitar el acceso a las instalaciones, desinfectar regularmente los equipos y vehículos, y controlar los movimientos de personas y animales. La vacunación debe ser parte integral de los programas de manejo de la salud aviar. Es fundamental seguir las recomendaciones de vacunación, que varían según la región y el tipo de producción avícola.

Vacunas maver preventivas contra Newcastle Newcastle Lasota, Newcastle B1 y TraiVac

En áreas donde la ENC es endémica, la vacunación regular es esencial para mantener la inmunidad de la parvada y prevenir brotes.

Lab Maver tiene a tu disposición las vacuna Newcastle B1, Newcastle Lasota y Trai Vac indicadas para la prevención y control de la ENC.

La ENC no solo afecta la salud de las aves, sino que también tiene un impacto económico significativo en la industria avícola. Los brotes pueden llevar a la pérdida masiva de aves, la disminución de la producción de huevos y carne, y la imposición de restricciones comerciales.

Además, el costo de las medidas de control y la vacunación puede ser elevado, especialmente en países en desarrollo. La ENC también afecta a las pequeñas granjas, que a menudo carecen de los recursos necesarios para implementar medidas de control efectivas.

La Enfermedad de Newcastle sigue siendo una amenaza global para la avicultura, con graves consecuencias para la salud aviar y la economía. La clave para controlar esta enfermedad radica en la implementación de programas de bioseguridad rigurosos y la vacunación sistemática de las aves.

Aunque la ENC es una enfermedad desafiante, con una buena gestión y el compromiso de la industria avícola, es posible minimizar su impacto y proteger a las aves de corral de esta devastadora enfermedad.

En Lab Maver te recomendamos aplicar a los tres días de edad la vacuna contra Newcastle B1, reforzar con Newcastle Lasota a los 10 días de edad y entre la cuarta y sexta semana de vida revacunar con Trai Vac para brindar una protección completa contra la ENC.

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